jueves, abril 3, 2025
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Guillermo Cristóbal: ‘Las Malvinas son argentinas, pero debemos aprender de esa guerra para construir un futuro sin conflictos”

Ex-Combatiente de Malvinas en una entrevista exclusiva con Gustavo Tinetti en Cadena Nueve, recordó su experiencia en la guerra, el impacto de la rendición y la dificultad de la reintegración a la sociedad, destacando la importancia de la familia, el deporte y la memoria histórica

En el programa radial de la mañana de Despertate de Cadena Nueve y Máxima 89.9, emitido desde Nueve de Julio para toda la región, Guillermo Cristóbal, ex-combatiente de la Guerra de las Malvinas, compartió sus recuerdos sobre aquel conflicto bélico, que marcó su historia personal, la de Argentina y del mundo, en dialogo con su conductor Gustavo Tinetti, periodista que informaba sobre Malvinas por la Cadena Soberanía Nacional en 1982, para la única emisora en AM de la zona LT33 1560. Durante el programa, que dedicó varios minutos al análisis y testimonios sobre las Islas Malvinas, Cristóbal relató sus vivencias con un tono emotivo y reflexivo.

Un joven en el GADA 601: el inicio del conflicto

Guillermo Cristóbal tenía solo 19 años cuando fue convocado a cumplir con el servicio militar. En ese entonces, estaba realizando su colimba en el Grupo de Artillería Antiaérea (GADA 601) en Mar del Plata, en plena instrucción. A los pocos meses de ingresar al cuartel, el viernes 2 de abril de 1982, se preparaba para pasar el fin de semana en la casa de sus padres, cuando llegó la noticia a media mañana que el ejército argentino había recuperado las islas, usurpadas desde 1833, lo que marcó el inicio de un conflicto bélico con el Reino Unido.

En el programa, Cristóbal recordó cómo se enteró de la ocupación de las Malvinas: “Nos enteramos en el cartel, no teníamos acceso a la radio ni a noticias. Era una información que circulaba de boca en boca. La noticia llegó como un rayo; nadie sabía exactamente qué iba a pasar después, pero ya se sentía el movimiento dentro del cuartel. A nosotros nos dijeron que probablemente tendríamos que partir hacia el sur, aunque no sabíamos cuándo ni con qué propósito.”

La llegada a las Islas Malvinas: un terreno desconocido

El ex-combatiente relató cómo llegó a las islas entre el 10 y el 12 de abril, y las primeras impresiones que tuvo al pisar ese suelo tan lejano y frío. “El clima, de inmediato, nos sorprendió. Sabíamos que íbamos al sur, pero nunca imaginamos lo hostil que podría ser el clima. Llegamos al atardecer, casi de noche, y armamos nuestras carpas improvisadas cerca del aeropuerto. El terreno era difícil y frío, y a medida que avanzaban los días, tomábamos nuestras posiciones.”

Aunque las Islas Malvinas se conocían en la educación escolar como un territorio reclamado por Argentina, Cristóbal afirmó que nunca había tenido la oportunidad de visitarlas antes del conflicto. “Las conocíamos desde los libros, desde los estudios en la escuela, pero jamás imaginamos que estaríamos allí en medio de una guerra.”

La vida en el frente: la rutina y el primer bombardeo

Una de las primeras dificultades que enfrentó fue el aislamiento y la falta de comunicación. “La vida en el frente no era fácil. Desde el principio, nos entrenaron con cañones antiaéreos, ya que esa era la principal arma con la que estábamos equipados. No sabíamos si íbamos a sobrevivir o qué sucedería. La llegada del 1° de mayo fue inesperada; a las 4:40 de la mañana cayó la primera bomba en el aeropuerto. Nadie lo esperaba. De hecho, muchos pensaban que los británicos nunca llegarían debido a la distancia, pero de repente estaban ahí, atacando.”

El ex-combatiente con altos reconocimientos en el distrito de Nueve de Julio y otros lugares de Argentina, detalló cómo, después de ese bombardeo, las fuerzas argentinas fueron obligadas a mover sus posiciones, y el conflicto se tornó aún más cruento. “El 2 de mayo, el crucero General Belgrano fue atacado y hundido por los británicos. Ese fue un golpe fuerte para todos nosotros, y la sensación de que la guerra estaba llegando a su punto máximo comenzó a calar hondo.”

El 14 de junio: la rendición y el traslado como prisionero de guerra

A medida que los días pasaban, la situación se hizo insostenible. Las fuerzas argentinas se vieron superadas por la maquinaria bélica británica, y la rendición fue inevitable. Guillermo Cristóbal fue capturado y trasladado, junto con otros prisioneros, a un galpón en Ganso Verde. Allí, permanecieron varios días incomunicados, en condiciones precarias, antes de ser trasladados a Montevideo.

Inmediatamente después del 14 de junio, Cristóbal regresó a Argentina, después de pasar por un proceso de reclusión y reeducación en el cuartel de Campo de Mayo. “La vuelta fue muy difícil, no solo por las condiciones físicas y emocionales, sino por la falta de entendimiento que había en la sociedad. A pesar de ser considerados héroes, no todos los veteranos fueron recibidos como tal.”

La reintegración y la importancia del deporte

El regreso a la vida civil no fue fácil para Guillermo ni para muchos de sus compañeros. Aunque tuvo el apoyo de su familia, que le brindó contención emocional, muchos veteranos enfrentaron el desprecio y la incomprensión. “Hubo un estigma hacia los ex-combatientes. Cuando ibas a pedir trabajo, el simple hecho de mostrar tu documento de clase 62 o 63 ya era un indicativo de que habías estado en la guerra, y muchos no querían contratarte. Muchos quedaron perdidos, sin rumbo. A mí me ayudó mucho el deporte, me dio una vía de escape, me permitió mantenerme ocupado y vincularme con otras personas”, expresó Cristóbal.

A lo largo de los años, Guillermo se dedicó al tenis, un deporte que había practicado desde joven. Hoy en día, sigue enseñando y compartiendo su pasión por el deporte con nuevos estudiantes. “A veces uno tiene que buscar lo que le gusta y estar ocupado en algo que te haga bien. El deporte me ayudó a reencontrarme y a sanar de alguna manera”, comentó.

Reflexión sobre las Malvinas y el futuro

Guillermo Cristóbal, hoy un hombre que lleva más de 40 años de vida laboral y personal, aún guarda en su memoria los recuerdos de aquellas islas, de los días de guerra, y de los compañeros caídos en combate. Sin embargo, asegura que el verdadero valor de la causa de Malvinas es recordar a los que lucharon, pero también aprender de esos momentos para construir un futuro sin conflictos bélicos.

“El 2 de abril es una fecha para recordar, pero también para reflexionar sobre todo lo que sucedió. Las Malvinas son argentinas, y como argentinos debemos seguir luchando por la paz, por la soberanía y por nuestros derechos, sin olvidarnos de lo que vivieron los que estuvimos ahí. Hay que seguir adelante, porque las cicatrices que quedan son profundas, pero el amor por nuestra patria siempre será más fuerte.”

Una historia de resiliencia y solidaridad

El relato de Guillermo Cristóbal no solo es un testimonio de guerra, sino también de resiliencia y solidaridad. A pesar de las adversidades, de la incomprensión social, y de las secuelas emocionales y físicas que dejó la guerra, Cristóbal y muchos otros veteranos encontraron en la familia, los amigos, y en su propio esfuerzo, una forma de seguir adelante. Hoy, como profesor de tenis y con más de 40 años de historia, sigue adelante, orgulloso de haber sido parte de esa lucha y consciente de la importancia de transmitir sus vivencias a las nuevas generaciones.

La historia de Guillermo Cristóbal, ex-combatiente en las Islas Malvinas, es un recordatorio de la fortaleza humana y del valor de nunca olvidar aquellos momentos que marcaron a toda una nación.

Siempre tener presente, las Islas Malvinas son parte del territorio argentino, que fue usurpado y sigue ocupado ilegítimamente.

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