jueves, abril 3, 2025
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A 43 años del inicio de la Guerra de Malvinas: una cicatriz que no cierra

Escribe para Cadena Nueve, Gustavo Tinetti*

A 43 años de la guerra que marcó un antes y un después en la historia argentina, la Guerra de Malvinas sigue siendo un tema candente, de doloroso recuerdo, pero también de reflexión profunda sobre las secuelas sociales, políticas y psicológicas que dejó en la nación.

Se trató de un conflicto armado que nació el 2 de abril de 1982, y más allá de sus innegables consecuencias militares, fue un reflejo de un país conducido por un Gobierno de Facto, que buscaba una salida democrática y las desinteligencias en la cúpula, llevó al Jefe de Ejército a una decisión que arrastró a Aeronáutica y Marina a aceptar una dura decisión, no querida, ya que se trabajaba en una salida electoral sin conflictos extremos.

La confrontación en el Atlántico Sur no fue simplemente una batalla por la soberanía de unas islas; fue el último intento de sostener un poder que ya se desmoronaba.

Una guerra con raíces coloniales y una dictadura desesperada

La guerra tuvo sus orígenes en un abuso colonial británico de más de 190 años. En 1982, el gobierno militar, comandado por Leopoldo Galtieri, impulsó la ocupación de las Islas Malvinas pese a lo recomendado por la Cancillería que se negaba ante negociaciones abiertas de la devolución del Reino Unido de lo usurpado. La inflación galopante, la deuda externa descontrolada y el clamor de la sociedad por una salida democrática eran ya evidentes, y la invasión se presentó como una “gesta patriótica” para unir al pueblo argentino en un momento de fragmentación y desesperación.

La estrategia fue sencilla: desviar la atención del fracaso económico y político a través de un supuesto enemigo común. De esta manera, Malvinas se convirtió en la excusa para movilizar a un pueblo que había sido educado durante años con el discurso de la “guerra contra la subversión”, pero ahora, de forma repentina, se les pedía que se unieran contra el enemigo externo: el Reino Unido o los ingleses, en términos populares.

Sin embargo, la realidad de la guerra fue muy distinta a la narrativa de unidad nacional que se construyó desde algunos medios de comunicación – sobre todo los nacionales, ya que algunos localizados contaron una realidad no oficialista – y el gobierno militar. Las imágenes de los soldados argentinos, jóvenes conscriptos que eran enviados a las islas sin preparación ni equipamiento adecuado, son emblemáticas de lo que fue una guerra desigual. El recuerdo del hundimiento del ARA General Belgrano, la dramática situación en las trincheras, y el sufrimiento de los combatientes son escenas que aún están grabadas en la memoria colectiva del pueblo argentino.

La mentira patriótica y las heridas que aún no cicatrizan

A pesar de la alta dosis de propaganda y euforia patriótica acompañada por la dirigencia política, gremial y empresarial de entonces, que se vivió en las primeras semanas del conflicto, la derrota era inminente. La Junta Militar, sin embargo, parecía ignorar lo inevitable, y el costo humano fue altísimo. Las secuelas, tanto físicas como psicológicas, no solo afectaron a los soldados que estuvieron en las islas, sino que también marcaron a la sociedad argentina en su conjunto.

El final de la guerra significó el fin del régimen militar, pero también dejó una herida profunda en el alma del pueblo argentino. En el período posterior, se descubrió que la guerra no solo había sido un desastre militar, sino que también puso en primer plano la improvisación de una maniobra de distracción equivocando el diagnóstico que el Reino Unido no reaccionaría. Es que no se consideró que estaba el honor de la ‘Reina de los Mares’ y el ‘padre’ del Derecho Internacional desde los postulados de los principios anglosajones, artífice de su construcción, en el juego mundial de intereses. Y ese desafío provenía de un país ubicado al sur de Bolivia, en el mapa de Sudamérica.

La memoria de aquellos 74 días de enfrentamientos es aún difícil de asimilar. En los primeros momentos tras la derrota, muchos argentinos, especialmente los excombatientes, se sintieron utilizados y traicionados por un gobierno que los había mandado a una guerra que no podían ganar. El dolor por los caídos se combinó con la sensación de engaño y manipulación por parte de la dictadura, que usó el conflicto para justificar sus acciones represivas.

Se suma el abandono a esos soldados, una vez en sus casas, a la deriva de sus suertes. Y muchas continúan, y desde el ’83 a la fecha la respuesta ambivalente de la dirigencia política, la misma que no ha dado respuesta todavía a los temas centrales de la sociedad, como obras de infraestructura, plan de gobierno en concreto sostenido en el tiempo y la eliminación de la inflación junto a reformas sustantivas tributarias con salidas laborales e inseguridad, entre otros.

La tragedia de los excombatientes y la desmalvinización

Una de las tragedias que pocos reconocieron durante años fue el abandono de los excombatientes, a quienes la dictadura no solo no protegió durante la guerra, sino que también los dejó desamparados después. La tasa de suicidios entre los veteranos de Malvinas es alarmante, con más de 500 casos registrados en los últimos 40 años. La tasa de empleo de los excombatientes sigue siendo baja, y muchos de ellos sufren secuelas de estrés postraumático, por lo que la cifra de soldados secuelados por la guerra es tan alta, si no más, que la de los caídos en combate.

Además, a partir del final de la dictadura, el proceso de desmalvinización comenzó, una política que intentó despojar a la guerra de su simbolismo patriótico y convertirla en un capítulo doloroso que debía ser silenciado. Algunos medios de comunicación y parte de la clase política colaboraron activamente en este proceso, que dejó a miles de excombatientes sin reconocimiento y sin justicia.

El pacto de impunidad y la memoria histórica

El pacto de impunidad que se estableció entre la dictadura y sectores civiles de la sociedad argentina fue otra de las consecuencias de la guerra. Varios de estos individuos se reciclaban en la democracia posterior, reintegrándose a la vida política y social sin mayores obstáculos.

Malvinas hoy: una herida abierta

Más de cuatro décadas después del fin de la guerra, las cicatrices de Malvinas siguen abiertas.

El reclamo por la soberanía de las islas continúa siendo una causa legítima, reconocida por la Organización de las Naciones Unidas -ONU- aceptando que las Malvinas son parte del suelo de Argentina, pero la historia de la guerra también está en disputa.

El trauma colectivo que dejó el conflicto no ha sido plenamente reconocido ni sanado. Las heridas psicológicas de los excombatientes, las secuelas de una sociedad que fue manipulada por un régimen de facto y luego por la democracia y la necesidad de reparaciones y reconocimiento de derechos siguen siendo cuestiones pendientes de la justica con su complicidad en lo político.

Se suma un silencio en plano internacional para reclamar de manera constante y consecuente el cese de la usurpación de las Islas que son de Argentina, avaladas en resoluciones que así lo establecen.

A 43 años del conflicto, Malvinas sigue siendo una historia sin cerrar, una herida profunda que aún requiere memoria, justicia y reparación.

La guerra fue, como tantas otras, una lucha en la que la dignidad y la vida de los argentinos fueron sacrificadas por intereses políticos y económicos que no tenían nada que ver con la defensa del pueblo.

El recordatorio de este episodio es necesario, no solo para honrar a quienes dieron la vida en las islas, sino también para que las nuevas generaciones comprendan la complejidad y la tragedia de una guerra injusta y manipulada, que sigue marcando la conciencia colectiva de la nación.

Siguen heridas abiertas y la clase política y jueces no dan respuesta a los reclamos de los héroes de la causa.

 

 

*Director-creador del Grupo Cadena Nueve-Periodista de la Cadena Sobaría Nacional en 1982-Autor de: Lo Mejor de Dios, Ellas, El Remanso, 2007-La Noticia en Imagen, Pamplona 1991-Delitos en la Prensa-Buenos Aires,1983-Abogado-Consultor de Medios 

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