jueves, febrero 27, 2025
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Hace 213 años de creación de la Bandera Argentina

Se recuerda a Manuel Belgrano que decidió darle pertenencia al Ejército que lucha por la libertad de España

La creación de la bandera de la Argentina se encuentra profundamente vinculada a la figura de Manuel Belgrano, uno de los principales protagonistas de la Revolución de Mayo y defensor de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Aunque se reconoce a Belgrano como el creador de la bandera, el proceso de su concepción y adopción fue complejo y estuvo marcado por distintas interpretaciones y discusiones, que reflejaron las tensiones políticas de la época.

Orígenes de la Bandera

El 27 de febrero de 1812, Belgrano, entonces al mando del Ejército del Norte, ofició al gobierno sugiriendo la creación de una nueva bandera, inspirada en los colores de la escarapela que ya había sido oficializada previamente. Los colores blanco y celeste, elegidos originalmente por los reyes de la casa de Borbón en España como parte de la condecoración de la Orden de Carlos III, pasaron a ser símbolo de la independencia de las colonias americanas. La escarapela nacional, utilizada desde las Invasiones Inglesas, fue el punto de partida para que Belgrano pensara en una bandera que representaría a las provincias.

Sin embargo, la decisión de los colores y el diseño de la bandera no fue sencilla. El celeste y blanco, utilizados en la escarapela, fueron elegidos como los colores representativos de la nueva nación, pero la forma en que estos se presentarían en la bandera oficial variaba en función de las circunstancias. La primera bandera que Belgrano izó en Rosario, el 27 de febrero de 1812, era de diseño simple, probablemente con franjas horizontales, una celeste arriba y otra blanca abajo. Aunque el diseño de la bandera que usó Belgrano no es completamente claro, la escarapela blanca y celeste indicaba que debía ser un símbolo claro de la lucha p.

El Izado de la Bandera en Rosario

El 27 de febrero de 1812, Belgrano izó la bandera por primera vez en la batería de artillería llamada “Independencia”, situada en la isla del Espinillo, cerca de Rosario. En una solemne ceremonia, Belgrano pronunció un juramento a sus tropas, pidiéndoles que defendieran con honor la nueva bandera, como símbolo de la independencia y de la libertad de América del Sur. Se ha señalado que la bandera que Belgrano izó en Rosario fue confeccionada por una vecina de la ciudad, María Catalina Echevarría de Vidal, quien le otorgó vida a este símbolo patriótico.

El acto fue una manifestación de compromiso con la causa revolucionaria y un mensaje claro de que las Provincias Unidas del Río de la Plata no solo buscaban la autonomía frente al poder colonial español, sino que también deseaban formar una nación propia, con una identidad política y simbólica diferenciada. Sin embargo, a pesar del fervor patriótico, Belgrano no obtuvo la aprobación formal para el uso de esta bandera. En un contexto complejo de relaciones internacionales, el Triunvirato, el gobierno que regía en Buenos Aires, optó por no adoptar oficialmente la bandera celeste y blanca, lo que provocó tensiones internas dentro del movimiento revolucionario.

El Triunvirato y la Prohibición de la Bandera

El 3 de marzo de 1812, el Triunvirato, que temía la reacción de las potencias europeas, decidió prohibir el uso de la bandera celeste y blanca creada por Belgrano. Esta orden fue dada por razones de política internacional, ya que se consideraba que la bandera podía ser vista como un acto de independencia prematuro ante la situación política en Europa. Se instruyó a Belgrano a que retirara la bandera y en su lugar se usara la rojigualda, la bandera de España bajo la ocupación napoleónica, para no irritar a las potencias europeas.

Este conflicto entre el fervor revolucionario de Belgrano y las decisiones políticas del Triunvirato reflejaba la falta de consenso sobre el rumbo que debía seguir la Revolución de Mayo. Belgrano, sin embargo, continuó promoviendo la bandera celeste y blanca como símbolo de la independencia, incluso cuando la orden del gobierno intentó silenciarla. El 25 de mayo de 1812, durante la celebración del segundo aniversario de la Revolución de Mayo en San Salvador de Jujuy, Belgrano hizo jurar a sus tropas sobre la bandera que él consideraba la verdadera enseñanza nacional. Fue en este momento cuando Belgrano declaró solemnemente que la bandera celeste y blanca representaba la soberanía y la lucha por l.

La Adopción Oficial y el Sol de Mayo

Finalmente, la bandera celeste y blanca fue adoptada de manera oficial por el Congreso de Tucumán el 26 de julio de 1816, como símbolo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El Congreso, al proclamar la independencia de España, desarrolló las bases para la creación de una nación independiente. En esa ocasión, la bandera fue definida oficialmente con tres franjas horizontales: dos de color celeste en los extremos y una central de color blanco. Además, se añadió el Sol de Mayo, un símbolo que ya había sido utilizado en la escarapela nacional, como emblema del nuevo sol de la libertad qu

El 25 de febrero de 1818, el Sol de Mayo fue oficialmente incorporado a la bandera como un símbolo de la lucha por la libertad. Este sol radiante representaba la promesa de un futuro brillante para el país, libre del yugo colonial.

El legado de la bandera

La bandera celeste y blanca, que nació en la mente y el corazón de Manuel Belgrano, se convirtió en uno de los símbolos más importantes de la independencia de la Argentina. A lo largo de los años, la bandera ha representado no solo la lucha por la libertad, sino también los ideales de unidad, justicia y soberanía que forjaron la nación. Belgrano, al igual que otros patriotas de la Revolución, fue consciente de la importancia de la construcción de una identidad nacional y de la necesidad de un símbolo que uniera a las provincias.

La ceremonia de izado de la bandera en Rosario, los juramentos de las tropas, y los esfuerzos de Belgrano por hacer de la bandera un símbolo de la independencia que refleja el profundo compromiso de los patriotas con la causa de la libertad. A pesar de las dificultades y los obstáculos que enfrentó, Belgrano dejó un legado duradero al entregar al pueblo argentino un símbolo que perdura hasta el día de hoy. La bandera celeste y blanca sigue siendo el emblema de la República Argentina, recordando a todos los argentinos la lucha incansable por la independencia, la justa.

El Juramento del Río Pasaje: Un Hito en la Revolución Argentina

El 13 de febrero de 1813, el Ejército del Norte, bajo el mando de Manuel Belgrano, cruzó el río Pasaje, hoy conocido como Río Juramento, en un acto solemne que marcaría un hito importante en la historia de la Revolución Argentina. Tras el cruce, las tropas prestaron un juramento de fidelidad a la soberanía de la Asamblea del Año XIII, incluso que reflejó la consolidación de la lucha por la independencia y la unidad nacional. Este acto se enmarcó dentro de un contexto de cambios y movimientos políticos significativos en la historia de Argentina, especialmente con el reciente fin del Prim.

El ejército se reunió en formación, con la bandera que Belgrano había confeccionado, una bandera de los colores blanco y celeste, que sería la nueva insignia del Ejército del Norte. El momento estaba cargado de simbolismo y emoción, como relató Belgrano en su comunicación a la Asamblea: “El acto creo haber sido uno de los más solemnes que se han celebrado en toda la época de nuestra feliz revolución”. Las tropas prestaron su juramento de obediencia, lo cual se selló de manera ritual, con la espada del General Belgrano cruzada sobre el asta de la bandera. Cada uno de los soldados besó la cruz formada por la espada y el asta.

Una de las tradiciones que surgió de este acto fue la inscripción grabada en un árbol cerca del río, en la que se leía: “Río del Juramento”, seguida de una estrofa que exclamaba: “Triunfaréis de los tiranos, Y a la patria daréis gloria, Si, fieles americanos, Juráis obtengan victoria”.

La Batalla de Salta y la Bandera Celeste y Blanca

Solo unos días después, el 20 de febrero de 1813, el Ejército del Norte, con su nueva bandera, logró una victoria decisiva en la Batalla de Salta. Este triunfo fue el primero en el que la bandera blanca y celeste ondeó en el campo de batalla, consolidando aún más su significado como emblema de la lucha por la independencia. Tras la victoria, Eustoquio Díaz Vélez, uno de los oficiales más cercanos a Belgrano, colocó la bandera en el balcón del Cabildo, marcando un símbolo visible de la victoria patriota. La victoria en Salta también tuvo un importante valor simbólico, ya que evidenció la presencia de la nueva nación que nacía en el noroeste argentino.

La Bandera Menor y la Evolución del Símbolo

En 1816, durante la conmemoración del cuarto aniversario de la Batalla de Tucumán, Belgrano adoptó lo que conoció como la “bandera menor”, la cual fue aprobada oficialmente por el Congreso de Tucumán. En ese momento, Belgrano se dirigió a sus tropas con un mensaje cargado de patriotismo: “Soldados, una nueva bandera del ejército os presento”. Esta bandera se convirtió en la guía y símbolo de la unidad del Ejército del Norte en su lucha por la independencia, instando a las tropas a jurar no abandonarla jamás.

Las Banderas de Macha: Un Misterio Histórico

Otro episodio relacionado con las banderas de Belgrano es el de las banderas encontradas en la localidad de Macha, Bolivia, en 1885. Estas banderas, que se cree pertenecieron al Ejército del Norte durante la campaña de 1813, fueron halladas en una capilla oculta tras dos cuadros religiosos. Se dice que las banderas fueron abandonadas por Belgrano tras la derrota en la Batalla de Ayohuma. En sus escritos, el padre Juan de Dios Aranívar, quien resguardó las banderas, relató que estas estaban manchadas de sangre, lo que apuntaba a su vinculación con los combates de la guerra de la independencia.

Una de las banderas encontradas en Macha presenta los colores tradicionales de la bandera argentina, con franjas celeste y blanca, mientras que la otra presenta una combinación de azul y rojo. Aunque la hipótesis más aceptada es que estas banderas fueron utilizadas por Belgrano, el Instituto Nacional Belgraniano y varios historiadores militares cuestionan esta teoría.

En 1896, el Gobierno de Bolivia entregó una de las banderas a la Argentina, y hoy se exhibe en el Museo Histórico Nacional como la “Bandera de Ayohuma”. Esta bandera es un símbolo histórico invaluable de la lucha por la independencia, aunque su origen exacto sigue siendo un tema de debate y misterio entre los historiadores.

Conclusión

El Juramento del Río Pasaje fue un acto fundamental en la historia de la Revolución Argentina, simbolizando la unión de las tropas bajo un solo estandarte y el compromiso de luchar por la independencia. La bandera blanca y celeste se consolidó como el símbolo de la nación naciente, y su presencia en batallas clave como la de Salta fue un reflejo del fervor patriota de la época. A través de estos actos y símbolos, la Argentina fue cimentando su identidad como nación libre e independiente.

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